Chile y la inmigración

Chile y la inmigración

12 Abril 2021
“Poner orden en nuestra casa”: así se refirió el Presidente Piñera al objetivo de la nueva Ley de Migraciones, promulgada ayer domingo 11 de abril.
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Chile y la inmigración

“Poner orden en nuestra casa”: así se refirió el Presidente Piñera al objetivo de la  nueva Ley de Migraciones, promulgada ayer domingo 11 de abril. “No queremos que ingrese a nuestro país el crimen organizado, el narcotráfico, la trata de personas o aquellos que no respetan nuestras leyes”, agregó. 

Pero la Ley ha despertado polémicas pues establece medidas que dejan desprotegidas a personas inmigrantes en cuanto a seguridad social y establece que quienes están en situación de irregularidad tienen tres meses para dejar el país, sin consideración del contexto de pandemia ni posibilidades de regularización en el territorio nacional.

La Dra. en Sociología, trabajadora social y académica de la Universidad Bernardo O'Higgins, Iskra Pavez Soto, nos respondió algunas preguntas para reflexionar en torno a esta nueva política. Nos explicó que “en el marco de la modernidad, una ley migratoria se ocupa de gestionar la soberanía del estado nación, el control de fronteras, la regularización administrativa y la garantía del ejercicio de derechos humanos de la población migrante, así como de promover la integración, inclusión y cohesión social”.

Uno de los puntos críticos en el caso de estas políticas en Chile es el respeto por los derechos humanos, pues hay medidas y tratos en que pareciera cuestionar que todas y todos los migrantes son igualmente plenos sujetos de derecho. Al respecto, Iskra advierte que en nuestro país, con la antigua y nueva ley, la inmigración se entiende “como un fenómeno al servicio de un mercado laboral terciario y precarizado, y en ocasiones se presenta como un grupo social con tintes de sujetos vulnerabilizados, quienes son víctimas de explotación laboral y de otra índole cruel”.

En consideración de las declaraciones del Mandatario, en que la inmigración se señala como un problema y riesgo de crimen organizado, narcotráfico y trata de personas, le preguntamos a Iskra Pavez si es que es posible pensarla en terminos de beneficios también. Nos respondió que “la migración no debería ser vista como un fenómeno que deba aportar o beneficiar, sino, más bien, como un hecho político de gran complejidad y con varias aristas que impactan en el país y su destino. Aunque no es menos cierto que algunas de sus consecuencias podrían ser evaluadas en términos utilitarios para el mercado laboral actual o de cara al envejecimiento de la población o las bajas tasas de natalidad, por ejemplo”.

Las políticas migratorias, las barreras, regulaciones administrativas o garantías de derechos que se proponen, están sujetas a ciertos grupos de interés, correlaciones de poder y hoy es un tema influido por el calendario electoral. Es decir que los sectores políticos están abordando el tema de acuerdo a sus objetivos y apuestas para las próximas elecciones, lo que no es menor considerando la cantidad de comicios en el calendario. 

Las complejidades del tema, nos dijo Iskra Pavez, se deben “a la ignorancia o desconocimiento del hecho migratorio como un fenómeno intrínseco a la humanidad e historia del país y por prejuicios”, a lo que se suman obstáculos administrativos y burocráticos, lo que se traduce en que hoy un documento timbrado incide en el ejercicio de derechos humanos y desencadena procesos diferenciados de inclusión o exclusión.

No es de extrañar, entonces, que Eduardo Cardoza, secretario ejecutivo del Movimiento Acción Migrante, declarara hoy para el Diario UChile, que dicha organización junto a otras están trabajando sobre una denuncia internacional por la precarización de migrantes en Chile.

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