Ahora que sí nos ven

Ahora que sí nos ven

19 Mayo 2021
Por primera vez en la historia de nuestro país la constitución será escrita por una comisión electa por voto popular. Por primera vez en el mundo, esta será paritaria.
Javiera Menchaca >
authenticated user Corresponsal Corresponsal Ciudadano
Recordemos que la paridad fue una ganada del movimiento feminista. Que salimos a la calle y la exigimos. Porque si bien las medidas afirmativas de género son desde hace años reconocidas por organismos internacionales como la vía para alcanzar la igualdad de género en la representación política, esta se sigue pasando por alto en la mayor parte de los países del mundo. Y aunque para los medios la noticia es que la paridad nos jugó en contra porque 10 hombres entraron por esta medida, es necesario enfrentar el hecho de que, si no hubiésemos tenido paridad, difícilmente podríamos haber llegado a este escenario. Sin ir más lejos, si tomamos en cuenta el Congreso hoy en día, de un total de 198 diputados y senadores, sólo 45 son mujeres, lo que representa el 22,7%. Y es que históricamente las barreras para la participación de las mujeres son múltiples: una cultura y valores estereotipados y discriminatorios, que las mujeres sigan siendo las principales encargadas de los trabajos de cuidado y domésticos, la política como un espacio masculino que excluye a quienes no actúen como ellos e incluso la dificultad que tienen las mujeres para obtener financiamiento de sus campañas. Por esto, se tomaron medidas que forzaron a los partidos y listas de independientes a incluir igual número de candidatas y candidatos y de manera alternada, lo que llevó a que por primera vez hubiese un número parejo de hombres y mujeres candidateándose, además de otros mecanismos correctivos para asegurar la paridad. Fueron estas medidas que llevaron a que todas estas mujeres pudieran competir en igualdad de condiciones. Y nos fue tan bien que fueron los hombres los que tuvieron que ser incluidos. Pareciera ser, además, que la paridad en el proceso constituyente tuvo efectos en las elecciones a nivel municipal: este año hubo más mujeres candidatas a los cargos de alcalde y concejal que en las elecciones del 2016, donde según datos el PNUD representaron el 19% y 30,9%, respectivamente. Este año el registro del SERVEL indica que se presentaron 22,61% de candidatas a alcaldesa y 38,91% de candidatas a concejala en todo el país. A la vez, más mujeres fueron electas. 59 comunas contarán con una alcaldesa, lo que significa el 17% del total del país, mientras que en 2016 fueron 41, es decir 11,9% de las alcaldías. En cuanto a los consejos municipales, se escogió un 33% de concejalas, mientras que en 2016 estas representaron un 24,6%. A pesar de que estos resultados aún están lejos de la paridad, pareciera que la exigencia de esta en la elección de constituyentes ha aportado a correr los cercos de participación política para las mujeres favoreciendo candidaturas y abriendo la disposición a votar por ellas, empujando de manera indirecta un cambio cultural en que se comienza a imaginar a las mujeres a la par en la política. Para los que todavía no les queda claro: somos el 51% de la población. No pueden seguir excluyéndonos. No hay argumentos, solo prejuicios. La demanda por la igualdad es una demanda por justicia, de otorgar el mismo valor a todas las personas en la sociedad y esto pasa por la paridad. De contar con representantes que desde la política promuevan repartir y dividir el trabajo doméstico, romper los techos de cristal, acabar con las brechas salariales, acabar con la violencia de género y el acoso sexual en todos los espacios. Todo esto es parte un sistema sociocultural que se basa en la discriminación de las mujeres; en relaciones de poder que nos marginalizan y desacreditan públicamente, que nos hacen vivir en miedo. Que nos marginan de la política y la vida pública. El domingo demostramos que podemos estar en todos los espacios. Que podemos ganar elecciones. Y ya no nos vamos a quedar afuera.