La Nueva agenda del Congreso: sintonizar para contener la irrelevancia

La Nueva agenda del Congreso: sintonizar para contener la irrelevancia

02 Junio 2021
"La demoledora señal de las elecciones de convencionales y el inicio del proceso constituyente han hecho activar una serie de agendas con proyectos de ley de iniciativa parlamentaria por sobre iniciativas del gobierno, buscando una serie de objetivos"
Marcelo Pérez Q... >
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Los reveladores resultados electorales del 15 y 16 de mayo, fundamentalmente en convencionales, dieron cuenta de manera elocuente el cambio societal que Chile viene experimentando hace por los menos 10 años: nuevas demandas, nuevos actores, nuevas formas de crear comunidades, transformaciones en las relaciones de poder. Procesos imperceptibles en su magnitud y profundidad para unas elites, unas instituciones encasquetadas y carentes de capacidad para poder identificarlas y procesarlas.

Desafiadas e interpeladas por los golpes de realidad que les ha propinado la sociedad desde el estallido social y refrendados por la contundencia de lo ocurrido en las elecciones, las elites y las instituciones corren contra el tiempo y a tientas para poder procesar demandas, comprender la magnitud de lo que ellas implican. Este es el caso del Congreso Nacional que desprestigiado, desconectado y capturado por su propia dinámica de querellas internas está cada vez más lejos de la sociedad a la que debiese representar. 

Desde el estallido social y luego la pandemia ha buscado, errática y sobre actuadamente, vincularse con la gente a través de una serie de agendas y proyectos de ley como retiros, congelamiento de cuentas, licencia post natal de emergencia.

La demoledora señal de las elecciones  de convencionales y el inicio del proceso constituyente han hecho activar una serie de agendas con proyectos de ley de iniciativa parlamentaria por sobre iniciativas del gobierno, buscando una serie de objetivos: evitar la irrelevancia política frente a la convención; empatizar y conectar con las comunidades emergentes y las nuevas demandas (socioambientales, derechos, feminismo,  reconocimiento y distribución de poder); y, sortear de menos exitosa los desafíos electorales de fin de año con algunos logros de gestión legislativa. 

Con estos objetivos se han ido desarrollando una serie de acciones en las últimas semanas. Lo primero es intentar poner puntos de referencia que sean abordados en el debate constitucional a través del impulso de proyectos de ley que no implican cambios estructurales, sino más bien principios y horizontes. De este modo, han retomado velocidad e impulso las mociones que buscan un impuesto a los súper ricos, el royalty minero, el control de precios, del voto obligatorio, competencias en descentralización. Así, las reformas estructurales en Salud, Pensiones y materias tributarias quedarán a la espera del marco de la nueva Constitución y sus principios que el próximo Congreso deberá transformar en ley. 

En segundo lugar, ha estado ocurriendo un avance significativo en materia sociambientales, demandas y conflictos, que irrumpieron con fuerza a través de liderazgos territoriales electos como convencionales, fundamentalmente de independientes y de la Lista del Pueblo. Así, ambas cámaras han dado reimpulso y verificando avances mociones como glaciares, cierre de termoeléctricas, agua como bien de uso público, entre otras. Es muy probable que mociones como la que prohíbe la instalación de proyectos en zonas latentes o saturadas sean sacada del congelador para reactivarla, de acuerdo con esta línea de acción que permite sintonizar con las demandas socio ambientales y conectar con las comunidades que las han visibilizado ya a nivel de la futura convención. 

En tercer lugar, la igualdad de derechos como ocurre con la agenda feminista que irá avanzando con los proyectos de igualdad salarial entre hombres y mujeres, la moción de sin consentimiento es violación, los diversos proyectos de aborto libre y autonomía sobre el cuerpo, adopción homoparental y matrimonio igualitario. 

En cuarto lugar, la agenda política con la reposición del voto obligatorio y el bajar las barreras de entrada de los independientes al Congreso. También la controvertida amnistía a los presos de la revuelta. Todas estas mociones tendrán avances y serán parte relevante, sean aprobadas o no, del debate político de cara al nuevo ciclo para abrir aún más el sistema político más allá del proceso constituyente. 

El Congreso avanzará en estas agendas contra el tiempo, con el fantasma del desfonde y la irrelevancia. Veremos qué resulta.